Este 10 de diciembre se conmemora los 70 años de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, estos son los derechos que cualquier persona, por nacer, por ser, tiene, independientemente de su raza, etnia, situación económica, inclinación sexual o lugar de procedencia. Es y son los derechos que tenemos por existir, como se lee en su primer artículo, "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos", lamentablemente la realidad no confirma estas palabras.
Aunque los derechos humanos incluyen el derecho a la vida y a la libertad, la prohibición de la tortura, la esclavitud y la discriminación, la libertad de religión, la igualdad ante la ley, el derecho de asilo y el derecho a la libre circulación y la emigración, muchos de estos derechos se violentan y se ignoran en muchos casos, quizás sea porque la propia declaración en sí no tiene el carácter de un tratado internacional y, por lo tanto, no es jurídicamente vinculante.
Fue gracias a la activista Hansa Mehta, que en la Declaración Universal de los Derechos Humanos se dice eso de "los seres humanos" y "los hombres", este detalle no es menor, sin embargo no se ha avanzado demasiado en el mundo sobre los derechos de la mujer. Los derechos alcanzados, peligran, y lo hacen dentro de nuestras fronteras y también para todas aquellas mujeres que se ven sometidas a toda forma de discriminación. En el pasado informe de Amnistía Internacional se recoge que en este momento "nos hallamos ante una economía global débil que genera pomposas figuras que usan el machismo, la misoginia, la xenofobia y la homofobia para aparentar que son líderes duros".
El futuro no parece muy halagüeño ni para las mujeres, ni para los Derechos Humanos. Desde el Espacio Intercultural para la Mujer de nuestra asociación seguiremos por cambiar ese futuro.
Aunque los derechos humanos incluyen el derecho a la vida y a la libertad, la prohibición de la tortura, la esclavitud y la discriminación, la libertad de religión, la igualdad ante la ley, el derecho de asilo y el derecho a la libre circulación y la emigración, muchos de estos derechos se violentan y se ignoran en muchos casos, quizás sea porque la propia declaración en sí no tiene el carácter de un tratado internacional y, por lo tanto, no es jurídicamente vinculante.
Fue gracias a la activista Hansa Mehta, que en la Declaración Universal de los Derechos Humanos se dice eso de "los seres humanos" y "los hombres", este detalle no es menor, sin embargo no se ha avanzado demasiado en el mundo sobre los derechos de la mujer. Los derechos alcanzados, peligran, y lo hacen dentro de nuestras fronteras y también para todas aquellas mujeres que se ven sometidas a toda forma de discriminación. En el pasado informe de Amnistía Internacional se recoge que en este momento "nos hallamos ante una economía global débil que genera pomposas figuras que usan el machismo, la misoginia, la xenofobia y la homofobia para aparentar que son líderes duros".
El futuro no parece muy halagüeño ni para las mujeres, ni para los Derechos Humanos. Desde el Espacio Intercultural para la Mujer de nuestra asociación seguiremos por cambiar ese futuro.

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